miércoles 2 de septiembre de 2009
miércoles 22 de julio de 2009
la ciudad y los gatos
Hace un par de años había una serie llamada "Dirt", con Courteney Cox (¡Monica!) haciendo de directora de revista de chismes. Lo más interesante no era ella, sin embargo, sino Don Konkey, el fotógrafo estrella, un esquizofrénico que se negaba a tomar su medicación; con esa excusa había unas secuencias alucinatorias/oníricas espeluznantes.
"Los perros son narcisistas", decía Don, explicando su fascinación por los gatos, que cuando dejaba de tomar sus remedios, le hablaban. "El perro te imita y te idolatra en todo, es un reflejo tuyo. El gato, en cambio, hace su vida, tiene su propia personalidad, y te desafía todo el tiempo a comprenderlo."

Mi infancia tuvo más que ver con perros que con gatos. La única gata familiar, Cleopatra, no pasó el período de prueba. Fue Clemente el que se quedó con nosotros, el genial perro hereje que eligió el Domingo de Resurrección para morirse. También conocí a varios perros en la quinta de mis abuelos, perros simples que se desvivían por complacer a su colectivo de amos.
La lealtad de Goran es menos conspicua, más silenciosa que la efervescencia canina, pero no por ello menos valiosa. El perro siempre te va a querer, prácticamente no tiene otra opción en sus genes. El cariño del gato, hay que ganárselo.
martes 21 de julio de 2009
la ventana discreta

Hay un extraordinario fenómeno Goraniano que es la localización absoluta. Uno puede agarrar a nuestro felino favorito (bah, no es que sea tan fácil, pero supongamos que sí) y depositarlo en cualquier lugar del departamento, que él enseguida se orienta. Algo realmente notable como truco de salón, teniendo en cuenta la ceguera y todo eso.
El reciente "verano indio"1 hizo posible abrir el balcón2 un ratito. El protagonista de todas las historias aprovechó para tomar contacto con el mundo exterior.
¿Hasta dónde se extenderá su GPS felino? ¿Habrá tenido registro de su viaje de Madrid a Buenos Aires?
Quizás su fascinación por el exterior y el balcón se trata, simplemente, de aferrarse a esos olores inefables que le llegan desde allende los mares.
1: sí, "verano indio" es una expresión horripilante porque significa "verano de mentira". No obstante, leí la frase por primera vez como título de un cómic de Manara, y no fue hasta más tarde que aprendí el significado original y espantoso; hasta que lo supe, durante una época de gentil ignorancia, pensé que "verano indio" podía ser algo inclusive poético.
2: "balcón francés" parece que se llama, lo que en dialecto departamentónico significa "una puerta a la nada, con una ventana alrededor".
domingo 12 de julio de 2009
el señor Goran
Nakata se aproximó al enorme gato blanco que dormitaba al sol.
-Disculpe ud. señor gato, si no le molesta, ¿puedo llamarle señor Goran? -ensayó Nakata tímidamente.
-No me molesta -respondió el enorme gatazo, estirándose un poco más para disfrutar el calor.
-Estoy buscando una gatita pequeña, de tres colores. Se llama Goma. Aquí está su foto.
Nakata sacó la manoseada foto de su bolsillo y se la mostró al señor Goran, que entrecerró los párpados lentamente. Eso equivalía, entre los gatos, a una sonrisa.
-La foto no me dice nada -repuso el gato e inmediatamente se lanzó a un bostezo.
-Perdone a Nakata, señor Goran. Nakata es estúpido y no se ha dado cuenta de la condición del señor Goran.
-Nadie se da cuenta, en realidad. Que la foto no me diga nada, no significa que no pueda ayudarte. A un kilómetro de aquí he podido oler a una gatita interesante y muy perdida.
El enorme gato se puso de pie y se estiró lentamente, indicando la dirección de la gatita en cuestión al mismo tiempo. Nakata ya sabía que los gatos nunca se mueven más de lo necesario.
-Muchas gracias, señor Goran. ¿Puedo ofrecerle unas sardinillas en aceite?
-Sí, por favor. ¿Por qué crees que te hablé en primer lugar?
(con mis disculpas a Haruki Murakami, autor de la magnífica novela "Kafka en la orilla")
-Disculpe ud. señor gato, si no le molesta, ¿puedo llamarle señor Goran? -ensayó Nakata tímidamente.
-No me molesta -respondió el enorme gatazo, estirándose un poco más para disfrutar el calor.
-Estoy buscando una gatita pequeña, de tres colores. Se llama Goma. Aquí está su foto.
Nakata sacó la manoseada foto de su bolsillo y se la mostró al señor Goran, que entrecerró los párpados lentamente. Eso equivalía, entre los gatos, a una sonrisa.
-La foto no me dice nada -repuso el gato e inmediatamente se lanzó a un bostezo.
-Perdone a Nakata, señor Goran. Nakata es estúpido y no se ha dado cuenta de la condición del señor Goran.
-Nadie se da cuenta, en realidad. Que la foto no me diga nada, no significa que no pueda ayudarte. A un kilómetro de aquí he podido oler a una gatita interesante y muy perdida.
El enorme gato se puso de pie y se estiró lentamente, indicando la dirección de la gatita en cuestión al mismo tiempo. Nakata ya sabía que los gatos nunca se mueven más de lo necesario.
-Muchas gracias, señor Goran. ¿Puedo ofrecerle unas sardinillas en aceite?
-Sí, por favor. ¿Por qué crees que te hablé en primer lugar?
(con mis disculpas a Haruki Murakami, autor de la magnífica novela "Kafka en la orilla")
viernes 19 de junio de 2009
informe sobre gatos ciegos
Goran pelea de por entre las sombras. Es un notable adversario cuando hay poca luz. Los bigotes echados hacia adelante, para sentir los cambios de aire cuando alguien se mueve, y la patita tanteando en busca de algo que morder.
Es un cambio de rutina que celebra: cuando algo lo saca de su ciclo de dormir-comer-dormir. Cuando finalmente toda esa parte de su cerebro puede entrar en acción y entonces mueve la patita como siglos de gatos lo han hecho antes que él.
miércoles 17 de junio de 2009
Goran te devuelve la mirada
Goran espía el mundo a través de las rejas, esas rejas que están ahí para protegerlo, igual que muchas de las rejas en nuestra vida. Le gusta sentarse al sol, de cara al mundo. No somos tan distintos.
miércoles 10 de junio de 2009
el gato corporativo

La résistance felina cuenta con la ayuda de un infiltrado: Nokia, el gato corporativo, que hace de quinta columna entre las filas del capitalismo canino. Huidizo, desconfiado, es un gato que mira al mundo desde una fría distancia, listo para destruirlo todo. Se le dio por hostigarme cuando sintió el olor de Goran en mi ropa; sin duda fue para mantener su identidad a salvo y negar toda relación con el profeta.
Otro de sus sacrificios por la revolución fue que lo castraron. Entre sus enemigos se cuentan el aire acondicionado y las visitas. El miedo al aire acondicionado, no obstante, fue curado con una sesión de terapia de choque; fue reemplazado por un educado y silencioso odio.
Entre sus pasatiempos se cuentan destrozar sillones, atacar abrigos colgados, y mirar Battlestar Galactica con sus humanos: Nokia se identifica más con los cylones.
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