сряда, 26 февруари 2014 г.

brave new world

El gato de oficina tuvo bastante y movió los hilos necesarios para acelerar su mudanza. En un operativo comando, Goran viajó a su nuevo hogar y se dedicó durante horas a realizar un minucioso reconocimiento de sus nuevos dominios. La nariz cerca del suelo, los bigotes hacia adelante, en una prudente actitud hacia lo desconocido; Goran, ¡el explorador!

Cuando se cansó de recorrer el nuevo hogar, su experiencia de yoga le permitió meterse debajo de la cama, en un espacio insólitamente pequeño, y permanecer allí, refugiado, adaptándose a su nuevo espacio, repasando en su cabeza el pequeño mapa que debe haberse hecho, ya, de dónde está todo.

La localización absoluta de Goran le permite encontrar su lugar en el mundo, su centro. Le tomó apenas un par de días acostumbrarse a la casa nueva y, por supuesto, se apropió de la cama. Quizás esa sea su Meca, su punto de referencia: el lugar en donde vigila el sueño de sus humanos y los protege de las pesadillas.

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martes 23 de febrero de 2010
reveladora lluvia

Llueve.

Un amigo lo compara a Goran con Daredevil, un superhéroe que es ciego pero que tiene los demás sentidos amplificados por el mismo accidente que le quita la vista. En la película (que no se acerca ni de casualidad a la gloria del Daredevil de Miller en el cómic) muestran que, cuando llueve, el eco de las gotas por todas partes le revela el mundo en una especie de efecto de radar.

Llueve en Buenos Aires y parece que nunca va a dejar de llover. ¿Se le revelará el mundo, entonces, a Goran?

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viernes 19 de febrero de 2010
la panza que hace tic-tac

El universo de un gato gordo gira y se rige por el tiempo entre sus comidas. Goran no sabe leer el reloj, no puede mirar el sol ni las estrellas, pero sabe, con toda certeza, cuándo tiene hambre. Como un despertador roto y empecinado en sonar todo el tiempo, el apetito del gato gordo truena todo el tiempo.

Los animales no están preparados para la abundancia. Sus genes les dicen que coman, que nunca sabrán cuándo volverá a haber comida en su plato. Goran tiene un plato lleno todos los días y aún así nunca estará seguro de volver a tenerlo. Atascado en un perpetuo ahora, Goran efectivamente come como si no hubiera un mañana, y pide como si no hubiera un ayer.

Cuando finalmente se da por satisfecho, entonces pasa al punto siguiente del ciclo, que es dormir. Se apoltrona en su sillón, cierra los ojos, y sueña con colores que nunca veremos.

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miércoles 17 de febrero de 2010
gato de oficina

Goran se pasea por el living con la eficiencia de un gato de oficina. Cambia, todo cambia, y en una transición antes de una mudanza más, mi guardaespaldas astral duerme a solas en un espacio que, durante un brevísimo tiempo, le pertenece por completo. Le espera una casa nueva, con un balcón lleno de plantas, con muchos más espacios para reconocer y transitar. ¿Cuál será su nueva residencia de verano? ¿Qué rincón elegirá como su favorito?

¡Tan ciego y con una vida marcada por tantos cambios! Hay mascotas que rara vez cambian de sitio. Los perros de la quinta de mis abuelos, por ejemplo, eran amos y señores de ese lugar; también lo eran de las calles circundantes cuando hacían túneles debajo del alambrado y se escapaban para librar batallas de territorio con los otros perros de la zona. Clemente, el perro de mi infancia, nos acompañó en varias mudanzas pero, claro, él podía ver, podía reconocer, tenía varias personas para guiarse, y finalmente cuando se cansó de tanto periplo decidió morirse al sol.

Hay hábitos que nunca cambian. De la misma forma que, en Madrid, sabía esperar junto a la puerta y maullar débilmente con su pequeña voz de gatito de meses, ahora me recibe junto a la puerta, con un maullido adusto, adulto, lejos del tierno reproche infantil y más cercano a un maduro, inquisidor "¿se puede saber dónde estabas?"

¡Como si no lo supiera! Como si las ventanas abiertas no le permitieran seguirme por toda la ciudad. Goran sabe dónde estamos todos, todo el tiempo.
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miércoles 22 de julio de 2009
la ciudad y los gatos


Hace un par de años había una serie llamada "Dirt", con Courteney Cox (¡Monica!) haciendo de directora de revista de chismes. Lo más interesante no era ella, sin embargo, sino Don Konkey, el fotógrafo estrella, un esquizofrénico que se negaba a tomar su medicación; con esa excusa había unas secuencias alucinatorias/oníricas espeluznantes.

"Los perros son narcisistas", decía Don, explicando su fascinación por los gatos, que cuando dejaba de tomar sus remedios, le hablaban. "El perro te imita y te idolatra en todo, es un reflejo tuyo. El gato, en cambio, hace su vida, tiene su propia personalidad, y te desafía todo el tiempo a comprenderlo."


Mi infancia tuvo más que ver con perros que con gatos. La única gata familiar, Cleopatra, no pasó el período de prueba. Fue Clemente el que se quedó con nosotros, el genial perro hereje que eligió el Domingo de Resurrección para morirse. También conocí a varios perros en la quinta de mis abuelos, perros simples que se desvivían por complacer a su colectivo de amos.

La lealtad de Goran es menos conspicua, más silenciosa que la efervescencia canina, pero no por ello menos valiosa. El perro siempre te va a querer, prácticamente no tiene otra opción en sus genes. El cariño del gato, hay que ganárselo.
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martes 21 de julio de 2009
la ventana discreta

Hay un extraordinario fenómeno Goraniano que es la localización absoluta. Uno puede agarrar a nuestro felino favorito (bah, no es que sea tan fácil, pero supongamos que sí) y depositarlo en cualquier lugar del departamento, que él enseguida se orienta. Algo realmente notable como truco de salón, teniendo en cuenta la ceguera y todo eso.

[Así, con la luz de costado, parece Two-Face.]
El reciente "verano indio"1 hizo posible abrir el balcón2 un ratito. El protagonista de todas las historias aprovechó para tomar contacto con el mundo exterior.

¿Hasta dónde se extenderá su GPS felino? ¿Habrá tenido registro de su viaje de Madrid a Buenos Aires?

Quizás su fascinación por el exterior y el balcón se trata, simplemente, de aferrarse a esos olores inefables que le llegan desde allende los mares.

1: sí, "verano indio" es una expresión horripilante porque significa "verano de mentira". No obstante, leí la frase por primera vez como título de un cómic de Manara, y no fue hasta más tarde que aprendí el significado original y espantoso; hasta que lo supe, durante una época de gentil ignorancia, pensé que "verano indio" podía ser algo inclusive poético.

2: "balcón francés" parece que se llama, lo que en dialecto departamentónico significa "una puerta a la nada, con una ventana alrededor".

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domingo 12 de julio de 2009
el señor Goran
Nakata se aproximó al enorme gato blanco que dormitaba al sol.

-Disculpe ud. señor gato, si no le molesta, ¿puedo llamarle señor Goran? -ensayó Nakata tímidamente.
-No me molesta -respondió el enorme gatazo, estirándose un poco más para disfrutar el calor.
-Estoy buscando una gatita pequeña, de tres colores. Se llama Goma. Aquí está su foto.

Nakata sacó la manoseada foto de su bolsillo y se la mostró al señor Goran, que entrecerró los párpados lentamente. Eso equivalía, entre los gatos, a una sonrisa.

-La foto no me dice nada -repuso el gato e inmediatamente se lanzó a un bostezo.
-Perdone a Nakata, señor Goran. Nakata es estúpido y no se ha dado cuenta de la condición del señor Goran.
-Nadie se da cuenta, en realidad. Que la foto no me diga nada, no significa que no pueda ayudarte. A un kilómetro de aquí he podido oler a una gatita interesante y muy perdida.

El enorme gato se puso de pie y se estiró lentamente, indicando la dirección de la gatita en cuestión al mismo tiempo. Nakata ya sabía que los gatos nunca se mueven más de lo necesario.

-Muchas gracias, señor Goran. ¿Puedo ofrecerle unas sardinillas en aceite?
-Sí, por favor. ¿Por qué crees que te hablé en primer lugar?

(con mis disculpas a Haruki Murakami, autor de la magnífica novela "Kafka en la orilla")